huellas-de-particulas-subatomicasEs conocida la pregunta metafísica de Leibniz, reformulada después por Heidegger, de “¿por qué hay ente y no más bien nada?” Esta frase pensada en profundidad crea una especie de angustia abismal en el pensamiento. Te sumerge en esa excepcionalidad de la existencia. Podría no haber habido nunca nada y, sin embargo, estamos aquí rodeados de un mundo espectacular que obviamos en el quehacer diario y que nos aparece a los hombres metafísicamente sensibles. Pero recientemente me he planteado la cuestión al revés. ¿Y si realmente lo extraordinario hubiera sido el que no hubiera nada?

En la ciencia moderna, y a lo largo de la historia occidental, ha existido la concepción de que la totalidad se explicaría a partir de lo más elemental. Lo más pequeño explicaría lo más grande. No obstante, a pesar de buscar en lo más pequeño, en la investigación de las partículas subatómicas,  nos encontramos primero que no entendemos su comportamiento y sus fuerzas y mucho menos nos explican la totalidad del cosmos.

Recientemente leí unos capítulos del “Tao de la Física” de Fritjof Capra (ed. Sirio, Málaga: 2005) que me hicieron reflexionar sobre metafísica. Hay un momento (p.98) que habla de que, a nivel atómico, la materia no está en un lugar determinado sino que tiene una “tendencia a existir”. En este caso se refiere a la probabilidad de la materia de aparecer en cierto lugar de una onda, pero a mí me sugirió una tendencia a existir metafísico. Por otro lado, me hizo reflexionar sobre la indestructibilidad de la materia, al conocer los intentos de fraccionar las partículas subatómicas. Al dividirse tras una colisión, las nuevas partículas, que duraban una millonésima de segundo, se vuelven a desintegrar formando protones, neutrones y eléctrones. Da la sensación, y así parece confirmarse, que la materia-energia es indestructible, es decir, que es imposible la nada. No entro en consideraciones de si la nada es alguna cosa, un no-ser que se puede volver a negar, etc… Lo que quiero decir es que la existencia se presenta con una fuerza, una tendencia a existir (saco claramente la expresión del contexto original), que no tiene posibilidad alguna de desaparecer. No obstante, no se resuelve la pregunta por la existencia, pero sí cambia la perpectiva de la pregunta. ¿Por qué la realidad se me presenta con una fuerza tal que no puede terminar? ¿Por qué la existencia es necesaria? ¿Por qué hay necesariamente ente y no puede no haber nada?