El pásado 12 de abril (2012) defendí mi trabajo de investigación sobre antropología (metafísica) de Xavier Zubiri. Como todo estudio iniciático, la visión que se puede dar sobre cualquier filósofo de cierta profundidad es siempre incompleta. Se puede mostrar, por lo tanto, sólo una parte de todo un complejo sistema filosófico, pero cualquier puerta es buena si da pie a un nuevo viaje de enriquecimiento personal. Quiero, por ello, dejar aquí constancia de la introducción a mi trabajo y compartirla con aquel que quiera conocer, aunque sólo sea una sombra, a un autor algo olvidado, pero de una gran riqueza intelectual: Xavier Zubiri.
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Mi primer contacto directo con la filosofía de Xavier Zubiri vino a raíz de la preparación de un pequeño trabajo que debía realizar sobre alguna de las antropologías del siglo XX. Más llevado por la intuición que por la razón, el autor que escogí fue Zubiri. Era para mí un autor totalmente desconocido y, además, aparentemente difícil, por lo que pude deducir de hojear alguno de sus libros. Como tantos otros que siguieron en su día a Zubiri, incluso sin entender lo que el filósofo decía, me pareció que estaba ante un pensador que hacía auténtica filosofía.
En la lectura que realicé de Sobre el hombre, fueron varios los asuntos que llamaron mi atención, pero, particularmente, la noción zubiriana de psique se me presentaba algo confusa, especialmente cuando afirmaba que en la célula germinal ya había un sistema psicofísico con un «cuerpo-de» una psique y una «psique-de» un cuerpo. También captaron mi atención dos notas a pie de página de la edición de Sobre el hombre que eran la transcripción de las preguntas que Zubiri escribió en los márgenes de su borrador de «Génesis de la realidad humana» y que reflejaban sus dudas respecto a la constitución psico-física de la célula germinal.
Este estudio nace de un intento por esclarecer, por un lado, el problema de la psique en la célula germinal, o como prefería llamarlo Zubiri, «plasma germinal» y, por otro, las dudas que él mismo tuvo al respecto. No obstante, a lo largo del recorrido por su filosofía, prácticamente se han añadido, antes que menguado, los problemas y preguntas en torno a la noción de psique.
En parte, este aumento se puede deber a cierta ambigüedad en el uso de términos como «psique» y «psiquismo». Mientras que para Zubiri el psiquismo humano provenía del psiquismo sensitivo animal evolucionado, la psique humana no. De entrada, el propio término de «psique» ya produce, pues, por su similitud a «psiquismo», cierta confusión. Por otro lado, en varias ocasiones, encontramos textos, incluso tardíos, en los que afirmaba que la psique podría llamarse «alma» si esta noción no estuviese cargada de un sentido dualista, entendiéndose habitualmente como una sustancia inmaterial en el cuerpo.
La función de la psique, no obstante, parecía muy clara: instalar al ser humano en la realidad. Esto se conseguía gracias a la actualización de la realidad en la inteligencia sentiente y porque la sustantividad humana era formalmente una realidad, algo que intramundanamente sólo acontecería radicalmente en el ser humano. El problema, que Zubiri intentó abordar en varias ocasiones, fue explicar qué era esta psique y cómo se originaba. Fueron los intentos por responder a estas cuestiones los que ya no resultaban tan claros. Las soluciones variaron con el tiempo.
Sin embargo, como si estos problemas no fuesen por sí solos suficientes para iniciar un trabajo de estudio y reflexión filosófica, había que añadir todavía otra dificultad más. Cuatro meses antes de morir, Zubiri cambió de parecer respecto al momento constitutivo de la sustantividad humana. A principios de 1983, consideraba que la célula germinal humana era ya una unidad psico-física. Aproximadamente a partir de la primavera, opinaba que la sustantividad humana se constituía como tal unidad psico-física en un momento indeterminable de un proceso embrionario de hominización. Obviamente, se abría ante este cambio la cuestión sobre sus consecuencias dentro de la metafísica zubiriana y, especialmente, en la génesis humana.
¿Qué entendía Zubiri por sustantividad? Se opuso con este término a la idea clásica de sustancia. Una cosa no era una sustancia, esto es, un sujeto soporte de unas propiedades.[1] En cambio, la sustantividad era una unidad estructurada formada por notas con clausura cíclica y suficiencia constitucional: «es el sistema clausurado y total de notas constitucionales».[2] Para él, las cosas no eran sustancias o uniones de sustancias diversas, no eran sujetos que sostenían unas notas, sino que eran estructuras sistemáticas de notas:
Es verdad que todas las realidades que conocemos por experiencia son, en algún modo, sujetos; pero esto no significa que la subjetualidad sea su radical carácter estructural. Precisamente, para elaborar una teoría de la realidad que no identifique sin más realidad y subjetualidad, es por lo que he introducido una distinción terminológica: a la estructura radical de toda realidad, aunque envuelva ésta un momento de subjetualidad, he llamado sustantividad, a diferencia de la sustancialidad, propia tan sólo de la realidad en cuanto subjetual. La sustantividad expresa la plenitud de autonomía entitativa. La prioridad de rango en orden a la realidad en cuanto tal no está en la sustancialidad sino en la sustantividad.[3]
A medida que iba avanzando en el estudio de la antropología de Xavier Zubiri se iban haciendo cada vez más patentes algunas inexactitudes del planteamiento inicial. Zubiri no escribió una Antropología. El estudio sobre el ser humano debía inscribirse en el marco del análisis de la realidad en cuanto tal. La realidad era, para Zubiri, dinamismo, un «dar de sí». La realidad humana era una forma de realidad. Y fue la realidad la que dio de sí en progresión ascendente, a través de distintas configuraciones esencialmente «cerradas», la «esencia abierta» propia y exclusiva del ser humano. La evolución no sería, desde su filosofía, de tipo exclusivamente biológico, sino que las diversas modificaciones y novedades en las características de los seres vivos conllevarían, a la par, una evolución en los modos de ser de su realidad. Sería, por lo tanto, un problema principalmente metafísico. La sustantividad humana, conservando su animalidad evolucionada, se elevaría y se abriría a su propia realidad y a la realidad del mundo.
Dicho lo anterior, para facilitar la narración, me referiré en muchas ocasiones a la «antropología» de Xavier Zubiri, aunque se debe entender en los términos metafísicos que acabo de explicar.
El problema de «Génesis de la realidad humana», escrito aproximadamente entre 1982 y 1983, fue el de explicar cómo los seres vivos («esencias cerradas») pudieron «dar de sí» una esencia abierta. Ya lo había hecho en Estructura dinámica de la realidad de 1968, pero en los ochenta Zubiri ya no tenía la misma concepción de psique. Por alguna razón, el filósofo no admitía que las esencias se «abrieran» al Todo de la realidad si no era el mismo Todo el que las hacía salir de su enclasamiento.
La publicación de Inteligencia sentiente en 1980 generó un giro interpretativo de la filosofía de Zubiri. Lo dicho sobre la realidad en tanto que realidad, incluida la realidad humana, provenía del análisis de la realidad en la aprehensión. Con ello no significa que Zubiri fuera antes un realista «ingenuo» y ahora un fenomenólogo que describía objetos o correlatos de conciencia. Zubiri no fue ni una cosa ni la otra. Se podría afirmar que lo que buscaba era romper la frontera entre la esfera de la conciencia y el de la realidad. Dos esferas aparentemente separadas e irreconciliables de la tradición filosófica. Para Zubiri, la realidad es formalmente un «de suyo» y lo es tanto en la realidad en aprehensión como en la realidad allende la aprehensión. Sólo el ser humano, gracias a su «Inteligencia» —entendida como actualización intelectiva de lo real—, aprehende la realidad de las cosas y la suya propia en tanto que realidad. Según él, «inteligir es mera actualidad impresiva de lo real, mera actualidad de lo real en la inteligencia sentiente».[4] Es en esta experiencia originaria de la realidad donde probablemente se apoya todo su sistema filosófico.
Según Zubiri, las cosas se nos actualizan en la aprehensión como constelaciones de notas que pertenecen «de suyo» a la realidad de la cual son sistema. Así son las cosas en la aprehensión humana. ¿Cuál es el origen de este modo humano de estar y aprehender la realidad en tanto que realidad? Las cosas en la aprehensión tienen modos diversos de estar siendo. Los modos más complejos se fundarían en unos modos más simples anteriores a aquéllos. Zubiri explicó, desde una perspectiva metafísica, cómo los distintos dinamismos de la realidad habían llegado hasta el dinamismo propio de la realidad humana, el dinamismo de la «suidad», como realidad que es «de suyo» suya. Zubiri dio un enfoque metafísico a la teoría de la evolución. La realidad en evolución no sólo había integrado nuevos aspectos biológicos o nuevas complejidades a los seres vivos, sino que estos aspectos habían dado nuevas formas de realidad. Unas cosas serían por ello más reales que otras. No significa esto que unas cosas existan más que otras, pero, para Zubiri, un chimpancé sería, en este sentido, más real que una ameba. Esa gradación en las formas de realidad sería cuantificable, por ejemplo, por su autonomía respecto al medio. En el ser humano esta autonomía se convertiría en independencia. Su distanciamiento sería tal que su modo de estar en el mundo sólo tendría viabilidad haciéndose cargo de la realidad en tanto que realidad. La persona tendría, por razón de su apertura y por no tener unas respuestas estipuladas respecto a unos estímulos, que construir y hacerse cargo de su propia vida.
Ahora bien, la noción de psique sufrió trasformaciones importantes en los últimos cuarenta años. En los ochenta, Zubiri afirmaba que la psique era el conjunto de las notas psíquicas de la sustantividad humana. El motivo por el que escribió el texto de «Génesis de la realidad humana» (1983) fue la petición realizada por algunos amigos y discípulos que veían que sus explicaciones anteriores ya no eran válidas.
En este trabajo trato de exponer y analizar el problema de la antropogénesis en «Génesis de la realidad humana». Como punto de partida, había tomado algo tan pequeño como la sustantividad humana de la célula germinal. No obstante, a medida que avanzaba en el análisis del problema, éste se fue abriendo hacia una cuestión más global, para terminar, finalmente, abarcando el problema del Todo y de su dinamismo estructural.
Tuve claro desde un principio que no quería tratar el problema de la sustantividad humana de la célula germinal como un problema ético. Obviamente, hay quien pueda sacar conclusiones al respecto, pero en ningún momento ha sido objeto de este trabajo. Mi principal interés ha sido entender qué era la psique y cómo se originaba en el proceso embrionario. Zubiri hablaba de unidad psico-física a nivel celular y esta posición me resultaba bastante problemática. Esclarecer este asunto fue el origen del presente estudio.”
[1] Cf. Xavier Zubiri, Sobre la esencia, Madrid: Alianza 22008 (1985), p.87.
[2] Ibíd., 187.
[3] Ibíd., 87.
[4] Xavier Zubiri, Inteligencia sentiente/Inteligencia y realidad, Madrid: Alianza 51998 (1980), p. 285.






